LA MUJER… Sus ingresos hacen agua.

Por: Diva Criado Pacheco. Bogotá, 08.03.2003. CIDAN/0pinión. En el ámbito mundial el número de mujeres que viven en la pobreza es mayor que el de los hombres y esta disparidad va en aumento según un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la población  titulado “el estado de la población mundial  2002”.

De acuerdo al análisis presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), A.L. tiene una particular relación entre pobreza y género,  pero lo que más llama la atención del informe, es que en Latinoamérica, contrario a lo que sucede en el resto del mundo, las mujeres tienen  mayor nivel de educación que los hombres y las  activas tienen un mayor grado de instrucción,  pero siguen siendo tan pobres  como en el resto del planeta. Señala también el informe que en la mayoría de los países Latinoamericanos se observa una: “…lenta y volátil evolución de la participación de las mujeres tanto en puestos electivos como en aquellos de decisión política…”

No se prevé a la fecha situación de cambio, Colombia  en los últimos años vive una gran crisis de desempleo  extendida, y la  desigualdad  laboral de la mujer se ha vuelto crítica, y es crítica en cuanto a que  el sub-empleo va ganando terreno,  y en la calle la vida diaria para las mujeres es más precaria. A todo esto debemos tener en cuenta que  el 10% de los hombres mejor pagados gana 1.5 veces más que el 10 % de mujeres mejor remuneradas, esta tendencia se ha incrementado con la recesión.

Es bien sabido  que desde la década de los setenta el Estado ha adelantado acciones estatales orientadas a la inclusión de la mujer en la vida laboral del país,  pero  tales gestiones   no han sido suficientes para establecer una sociedad equitativa que le represente  igualdad de condiciones, pues sigue siendo marginada de oportunidades para su desarrollo  social, económico y personal.

En pleno siglo 21, su incorporación  en el mundo laboral se hace inequitativa, la tasa de participación femenina es del   50.2% mientras los hombres cuentan con el 76.4%.  Así mismo,  las mujeres perciben un 30% menos de salario que los hombres en los centros urbanos. Otra historia la viven las mujeres trabajadoras del sector rural, la mujer trabaja hombro a hombro sin descanso,  y el que percibe el ingreso es el compañero cuando  trabajan  en pareja.

El desempleo para la mujer de acuerdo a estadísticas del DANE en lo que va de este  año 2003,  aumentó en un 63%, me estoy preguntando de dónde saca las cifras el DANE? Los resultados saltan a la vista, si  consideramos que en los últimos años la población se ha empobrecido más, los índices de marginalidad han aumentado y el desempleo se ha disparado de forma alarmante, la respuesta es bien simple,   no hay inversión social que desarrolle una verdadera generación de empleo.

De otro lado, las mujeres representan cerca del 60% del sector informal de la economía,  lo que genera inestabilidad laboral, largas jornadas de trabajo y en algunos casos exclusión del sistema de seguridad social,  situación de la que  debería ser garante  el Estado. En Colombia, solo el 23% de la población femenina ocupa cargos administrativos y profesionales

A lo anterior se le suma la violencia intra familiar generalizada que afecta al país, en parte por la situación económica, pero también por  los patrones culturales que hacen que exista una alta impunidad en los delitos contra la mujer,  los niños y las niñas.  Afortunadamente las leyes recientemente establecidas permiten ponerle  coto a su situación legal.

Se calcula que entre el 60 y el 70% de las mujeres, en alguna época de su vida  ha sufrido una modalidad de violencia como maltrato físico, psíquico, sexual o político por   parte de su pareja, hermano, pariente, amigo o conocido, sin embargo menos del 50% busca ayuda y solo el 9% denuncia la agresión.

 Otro tipo de violencia lo  genera la guerra que  afecta directamente a la mujer desplazándola de su entorno, convirtiéndola en jefe de hogar desempleada y obligándola a emigrar a las zonas urbanas, a ejercer en muchos casos la prostitución o la mendicidad para poder sobrevivir.

Cuanto más se avanza en la globalización, mas se vulneran los derechos  económicos, sociales y culturales de la mujer  y se feminiza la pobreza. A dos años del gobierno de Uribe cabe preguntarse ¿Dónde están los planes y programas de desarrollo social encaminados a controlar la pobreza? ¿Hay algún plan para la  generación de empleo  con ingresos reales y sostenibles? Es preocupante comprobar  que en los últimos años  el índice de mujeres pobres aumento de manera alarmante en Colombia, el desplazamiento forzoso es una de sus principales causas.

Reservados derechos de autor/  Marzo 2003

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