CRÓNICAS DE OCAÑA: SI YO PUEDIERA REVERSAR EL TIEMPO.

Ocaña. Colombia.  Ciudad  situada en el departamento Norte de Santander, ubicado en la región nororiental  de la cordillera oriental de Colombia, a 610 kilómetros distante de la capital del País, Bogotá.  Es la segunda ciudad  del Departamento después de Cúcuta, su  capital. Ha sido escenario de diversos acontecimientos históricos  en lo que se llamó “la Gran Convención de Ocaña”; cuenta con un área Natural única en Latinoamérica denominado “Los Estoraques”  declarado  Monumento Nacional y  bien de interés cultural; el Santuario del Agua de la Virgen, importante centro de peregrinación, lugar donde se apareció la Virgen de Torcoroma, patrona de la ciudad. Es una de las  ciudades más antiguas de Colombia,  de inmigrantes y emigrados.   Este cronista Ocañero, nos remonta con nostalgia a la Ocaña que llevamos en la memoria.  D.C.P.

Por : Jorge Carrascal Pérez
Ibagué. Colombia, junio 2010

Si así como puedo dar marcha atrás a las manecillas del reloj cuando se adelantan por  desjuiciadas y traviesas pudiera también hacerlo con mi vida, entonces las colocaría de tal manera  que marcaran otra vez la hora exacta de mi juventud. Lo haría porque esa época es, en mi sentir, la que apaña ingenuas experiencias que llenan de candor y espontaneidad los espacios vitales: sentimiento, aprendizaje, destreza, recreación, desarrollo, ingenio.

Entonces tendría de nuevo la oportunidad de disfrutar el sortilegio de la navidad animada con el esperado regalo del Niño Dios, los juegos pirotécnicos y los henchidos y multicolores  globos elevándose al cielo en busca del más allá o en busca de nubes grises para esconderse.

Volvería a sentir sobre la nuca el roce perverso del cuello almidonado de la camisa blanca de manga larga para ir a misa y recibir la primera comunión, y con todo y ese suplicio, me arrodillaría devotamente ante la sagrada imagen del Redentor para pedirle que protegiera a mis papás, o me ayudara a pasar los exámenes de fin de año en la escuela, o a que la monita de ojos verdes y largas trenzas de oro me aceptara como su “novio oficial”. 

Tomaría horchata con cema donde Manuel Humberto Lobo sin que mamá lo supiera, porque “eso no alimenta y te hace doler la barriga”; me sentaría tardes enteras en los taburetes que tenía la tienda de Rosita Angarita para dedicarme, juiciosamente y hasta que las monedas alcanzaran, a leer los cuentos de Tarzán, El llanero solitario, Supermán, Rico Mc Pato, El pato Donald, Santo el enmascarado de plata, Las travesuras de la pequeña Lulú, Mandrake el mago, Batman, Hopalong Cassidy, Red Ryder, Educando a papá, Popeye el marino, Tribilín, Benitín y Eneas, El pájaro loco, y un centenar de inolvidables y deliciosas historietas más.

No me privaría del emocionante pasatiempo de volver a escalar por fuera de la senda del viacrucis, la escarpada y peligrosa ladera del cerro de Cristo Rey.

Tampoco excluiría la sensación placentera, así sintiera culillo o me volviera a marear, de subirme en la rueda de Chicago o en las sillas voladoras de la “Ciudad de hierro” que llegaba ocasionalmente y armaban detrás del mercado público, trayendo una explosión de luces de colores, y ruidosas cornetas del equipo de sonido encargadas de lanzar a los cuatro vientos preconcebidas invitaciones ”vengan todos a visitar este maravilloso espectáculo nunca visto en la ciudad”, y a difundir enigmáticas y onerosas dedicatorias musicales “con la ranchera “El adolorido” de Antonio Aguilar complacemos a la señorita O.E.A  de parte de su novio T.B.C”

Por nada del mundo cambiaría la satisfacción de volver a tocar en fechas especiales el bien templado redoblante de la banda marcial del colegio y, escuchar y reír a carcajadas ante las ocurrencias de Eduardo “La coqueta” García, mirar embelesado la hermosa figura y los ojos cautivadores de Yaneth Busaid, ir perfumado con “Old Spice”, “Pino Silvestre” o “Yarley” a las deliciosas vespertinas bailables en el hotel “Timaná”, hacer sonar sin pereza y con deleite y empeño el acordeón “Honher” en los días de carnaval, posarme como un galembo sobre el espaldar de las bancas del parque a echar cháchara sin sentir ni cansancio ni remordimiento alguno por los chismes ventilados, esperar al medio día o a las seis de la tarde la salida en masa de las tímidas, lindas y acicaladas alumnas de los colegios para acompañarlas sólo con la mirada, o exaltarlas con un galante y acaramelado “adiós reinita” o “quien fuera jardinero para cortar tan linda flor” o “¿por qué vas tan seria lindita? o “¿de quén son tompas?”, pasar repetidas veces la lengua por los labios queriendo rescatar el dulce sabor del primer beso, es más, hasta creo y juraría que esta indescriptible y hechizante sensación fue la que sirvió para descubrir finalmente el lugar preciso en dónde queda el tan buscado paraíso terrenal.

Sentiría otra vez la misma resequedad en la boca al decidirme, previa doble santiguada, a declararle mi amor a la del lunar en la mejilla “desde que te conocí quedé prendado de tu belleza angelical por eso te pido que me digás si querés ser mi novia”. “Voy a pensarlo; pasado mañana te digo si sí o si no” era la consabida y cautelosa respuesta.  Llegaba el día, y ella para aumentar la ansiedad y hacerse la difícil, terminaba diciendo ¡ay qué pena pero te juro que se me había olvidado!. ¡Mentiras!, mentía adrede porque estaba que se reventaba de las ganas por decir que sí, pero ése era el picante del juego… o si no qué gracia.

En este quimérico reverso del tiempo no podía faltar la ida al Agua de la Virgen por todo lo que implicaba su planificación y realización. Primero las mamás -no los papás puesto que ellos confiaban esa hipotética tarea doméstica a la educadora y protectora de muchachos, a la gran matrona del hogar- se comunicaban con las otras mamás de los que también irían a la peregrinación -porque en eso se convertía la ida al lugar de aparición de la virgen de Torcoroma: en un solemne peregrinaje- para acordar la hora de salida -siempre temprano: entre las cinco y seis de la mañana para evitar que cuando se estuviera recorriendo el tramo de “las escaleras”, el más empinado y difícil del trayecto, “no les dé tanto el sol en la cara”, frase que ellas empleaban para referirse a la implacable y nociva asoleada-, acordar también  el tipo de avío por llevar: que si arepa con queso o con tortilla de huevos, o si tamal con arepa o pan, o si incluían café negro en termo o botella de “Kola Calle”, y lo que era verdaderamente importante: designar a la persona adulta que se iba a encargar de la disciplina y de concertar la hora de venida del santo lugar.  Recuerdo que camuflada con la intención de cumplir una promesa hecha para que el resultado de los exámenes en la escuela o en el colegio fuera bueno -razón por la cual casi siempre las idas se hacían a mitad o a final de año-  iba el taimado encuentro con la pegota que nos había flechado el corazón. A ella se le brindaba la atención de cargarle el avío, darle la mano ¡qué emoción! cuando se sentía cansada o así lo fingiera, secar el sudor de la frente con el pañuelo que previamente había sido bien lavado, bien planchado y, sobre todo, bien perfumado. Y si la noviecita en ciernes se tropezaba o resbalaba y caía, entonces se presentaba la situación esperada: tomarla de la cintura para levantarla, llevarla en brazos hasta el lugar apropiado en donde, además de limpiar la herida del raspón, también se aprovechaba para limpiar la herida de Cupido con un sanador beso robado que la ponía de nuevo en briosa marcha como si le hubieran dado a beber una extraña pócima reconstituyente (¿preparada por don Alejandro Prince en la “Botica de los Pobres” o por Juancho Picón en “La Rosa Blanca”?). Después de ese arriesgado besuqueo, ¿cuál rezo?, ¿cuál promesa?, ¿cuál cansancio?, ¿cuál merienda?, ¿cuáles sofocantes rayos de sol?, y ¿cuál empinada cuesta?. Como por arte de brujería desaparecían la devoción religiosa, la fatiga del viaje, el acoso del hambre, la ardiente acción solar, y la abrupta topografía del camino se convertía en plácida llanura.

Cuando llegábamos a casa, se encontraba a la mamá estacionada en la puerta esperándonos con un generoso ramillete de abrazos, y enseguida con tono amoroso preguntaba “¿Cómo te fue, mi vida?”, y uno con aire de vencedor y cara de  satisfacción, se limitaba a contestar displicentemente:  ¡Muy bien, mami!. Y ella, con ese sexto sentido que la faculta para percibirlo todo, replicaba con un taimado dejo acompañado de una satírica presunción: Yo sé que algo extraordinario debió sucederte ¡y no fue exactamente el milagro de que hubieras ganado el año! 

P.D. Casi todos sabemos que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
La piedra, después de haber sido lanzada; la palabra, después de haber sido proferida; la oportunidad, después de haberla perdido; y el tiempo, después de haber pasado. Y yo agregaría una quinta: tampoco se recupera el sabor del primer beso, después de haber enjuagado la boca con buches de indiferencia.

 

  1. #1 por Doris García el junio 5, 2010 - 12:35 am

    Que bella remembranza hace Jorge Carrascal de Ocaña, ciudad cálida y señorial, de gente amable de facciones finas. Es muy agradable leerlo, saludos Doris

  2. #2 por Ledy del Carmen Parada Reyes el junio 7, 2010 - 11:00 am

    Hola Jorge:

    Yo nací en Convención (N de Sder), mi mamá fue profesora, su nombre Dioselina Reyes. Fuí juez en Convención en 1984-87 y de Ocaña Juez Penal Mpal y del Circuito 1987-1990. Tu escrito es hermoso y me llenó de nostalgia recordando nuestra provincia, tierra que nos vió nacer y nos dio fuerzas para forjar nuestro futuro.

    Ahora vivo en Suecia.

    Recibe un abrazo fraternal…

    Ledy del Carmen.

  3. #3 por Maria Teresa Atara Torrado el junio 7, 2010 - 11:55 pm

    Hola Jorge Carrascal Perez: Muchas gracias por llevarme a recorrer lo que se quedo atras hace cuarenta anos. Contigo recorri todo esto de mis primeros anos; que emocion y alegria al leer tus recuerdos. Ahora mismo are reservaciones para regresar a mi linda Colombia y volver a recorrer todo aquello que aun vive en nuestros corazones de esa hermosa y encantadora OCANA. Abrazos, te buscare en mi regreso.

  4. #4 por nancy Quintero el junio 10, 2010 - 7:39 pm

    lapez…
    tu escrito me ha movido lo mas sencible de nuestras entrañas… gracias por querer tanto a Ocaña y por tratar de mostrarla a todo el mundo…
    Nancy Quintero De Mendoza

  5. #5 por jairo bacca el junio 12, 2010 - 1:46 am

    me chilingue del pasado y volvi a ser aquel pegote cambimbero y sangripesao

  6. #6 por Manuel Quin el junio 14, 2010 - 6:10 pm

    Jorge,
    en primer lugar me alegra mucho saber que te encuentras bien, y en segundo lugar mil gracias por desempolvar esos lindos recuerdos de nuestra sana y alegre juventud, que como dijo García Marquez, vivir para contarla, que vivimos en nuestra querida Ocaña.

  7. #7 por Mauricio Uribe Gutiérrez el junio 14, 2010 - 6:54 pm

    Jorge,que agradable la lectura de tus vivencias en u estra querida Ocaña, de la que igual que a vos, me dejó toda mi vida llena de sus vivencias e historia. Tal vez por un lapsus calami dejaste de mencionar las idas a los cicos ROYAL DUMBAR y EGRED HERMANOS, circos de gran renombre que tuvimos el honor de tener de visita en Ocaña, las novenas de aguinaldo, y los reinados de los barrios, y desde luego, el central, de aquellas reinas como Clarita de La Rosa, La Nenita, Blanquita Conde y tantas otras, que clase no?,

    Siempre los recuerdo muy especialmente tu familia, amigos de toda la vida, Don Carlos, Doña Noema y todos tus hermanos.

    Dios nos proteja y nos siga maneniendo unidos con ese lazo de buenos ocañeros y amantes de su tierra, que a pesar de algunos estemos lejos del terruño, solo lo es en la distancia, mas no en el sentimiento.

    Un fuerte abrazo y muchas felicidades

    Mauricio Uribe Gutiérrez

  8. #8 por luis eduardo lobo carvajalino el septiembre 8, 2010 - 3:48 pm

    JORGE, SENCILLAMENTE MARAVILLOSO TU ESCRITO. EN VERDAD QUE ESOS RECUERDOS TAN GRATOS ME TRANSPORTARON A NUESTRA QUERIDISIMA TIERRA Y AL SANTUARIO DE TORCOROMA.
    CUANDO ME HICE ACADEMICO DE LA ACADEMIA DE OCAÑA, QUÉ NO DIJE DE LA LINDA TIERRA EN MI INTERVENCION QUE LLAME “MI RETORNO A LA TIERRA” TOMANDO “EL RETORNO” DE JORGE PACHECO QUINTERO.
    CUANDO INGRESE A LA ACADEMIA DE SANTANDER EN MI INTERVENCION SOBRE JOSE EUSEBIO CARO Y LAS IBAÑEZ, VOLVI A HABLAR DE “OCAÑA, BELLA, HIDALGA Y GENEROSA, ANTIQUISIMA CIUDAD,ATIBORRADA DE AÑORANZAS Y REPLETA DE TRADICIONES, TIERRA PROPICIA AL ENSUEÑO Y AL AMOR….”
    Y CUANDO EN LAS FESTIVIDADES DE LA NOVENA DE LA VIRGEN A ALGUIEN SE LE OCURRIO QUE HABLARA, RESALTE NUESTRAS MAÑANERA IDAS AL SANTUARIO UNA VECES COGIDOS DE LA MANO CON NUESTRA NIÑA AMIGA, BRINCANDO Y SALTANDO POR LAS ESCALERAS, PARA PEDIRLE QUE NOS FUERA BIEN EN LOS EXAMENES.
    UNA DE MIS VISITAS AL SANTUARIO FUE HACE YA MAS DE 50 AÑOS CUANDO CON MI NOVIA DE ENTONCES, HILVA, MI ESPOSA DE HOY, FUIMOS A PEDIRLE POR NUESTRA FELICIDAD. DESPUES VOLVIMOS PARA PRESENTARLE NUESTRO PRIMER HIJO MONTADO SOBRE ENJALMA EN FINO BORRICO.
    QUE GRATAS EVOCACIONES LAS TUYAS Y TE FELICITO
    QUE INTERESANTE Y EMOTIVO FUERA QUE EN UNA REUNION DE COLONIAS HABLARAMOS DE LA OCAÑA EN EL RECUERDO.

    ABRAZOS,

    LUIS EDUARDO LOBO CARVAJALINO

  9. #9 por Fernando García Ojeda el septiembre 9, 2010 - 4:48 pm

    Queridos Compadres y Paisanos, le envío la nota de José Nelson Rodríguez. El es hermano de Jaime, Hector, Gustavo, Humberto, Cecilia e Iván, hijos del dignísimo hogar de Don José y Doña Carmen, que llegaron a Ocaña desde San Gil y quienes eran propietarios del Hotel y operaban la empresa de transporte Peralonso, enfrente del Colegio Caro.
    Me parece muy bonita y romántica su nota que complementa con lujo de detalles lo escrito por Jorge Carrascal.

    P.D Les recomiendo ingresar por Google y buscar jorge carrascal perez….se encontrarán con gran cantidad de escritos de notables Ocañeros e historias de nuestra ciudad y de la Virgen de Torcoroma..Interesentísimas.

    Un abrazo, Fernando García Ojeda. Hijo del ¨Negro García¨, Luis Alfredo García Amaya.
    ———- Mensaje reenviado ———-
    De: josé nelson rodriguez melo
    Fecha: 8 de septiembre de 2010 21:56
    Asunto: RE: SI PUDIERA REVERSAR EL TIEMPO – OCAÑA QUERIDA
    Para: aseduis.cerrejon.guajira@gmail.com

    queridos amigos : Háganle llegar un estrecho abrazo al amigo Jorge Carrascal Perez: Díganle que: Solo quienes tuvimos la oportunidad de degustar los paisajes y momentos que describe con gran magistralidad y realismo, sentimos ese placer de regresar a nuestro terruño (adoptivo), la regresión es posible cuando tenemos enquistados en nuestras almas tantos recuerdos felices de nuestro ayer, solo así se pueden describir los penecas de doña Rosita Uribe, los helados de guayaba y cola, las habas fritas y otras ricuras,que la mamá de Esteban expendia con cariño, o la orchata de San Francisco y otras ricuras, solo se olvida el primer beso cuando el amor no es puro, cuando es puro nos acompaña por el resto de nuestra vida, cómo olvidar el sufrimiento y placer causado por las ciudades de hierro que visitaron la ciudad? desde lo alto de las ruedas de chicago o las sillas voladoras tambien llegaba la lluvia de vómitos de los asustados gocetas; pero no era solo Janeth Busaid quien nos arrugaba el corazón de mozalbetes , Clarita de la Rosa, Jeaneth Lobo, Torcoroma Gandur, Saray Manzano, las Prato, las Jacome del Carretero e infinidad de niñas de la comunidad Ocañera nos paralizaban la respiración y nos trasladaban a un nirvana imaginario, esos paseos al Algodonal, a la Tupia, a pozo Azul, a los baños de los Goyeneches, donde recogíamos caimitos, grosellas, guayabas ácidas sabaneras, mangos, cañas de azúcar, piñas, naranjas, mandarinas, guineos, pomarrosas y muchas frutas más “nos hacen agua la boca” aún hoy transcurridos más de 50 años. Jose Nelson Rodríguez Melo. Aguachica, Cesar.

  10. #10 por Fernando Garcìa Ojeda el septiembre 10, 2010 - 12:59 pm

    Jorge, te remito la nota de Josè Nelson Rodrìguez que nos enviò como respuesta a una que le enviè:Queridos amigos : Háganle llegar un estrecho abrazo al amigo Jorge Carrascal Perez: Díganle que: Solo quienes tuvimos la oportunidad de degustar los paisajes y momentos que describe con gran magistralidad y realismo, sentimos ese placer de regresar a nuestro terruño (adoptivo), la regresión es posible cuando tenemos enquistados en nuestras almas tantos recuerdos felices de nuestro ayer, solo así se pueden describir los penecas de doña Rosita Uribe, los helados de guayaba y cola, las habas fritas y otras ricuras,que la mamá de Esteban expendia con cariño, o la orchata de San Francisco y otras ricuras, solo se olvida el primer beso cuando el amor no es puro, cuando es puro nos acompaña por el resto de nuestra vida, cómo olvidar el sufrimiento y placer causado por las ciudades de hierro que visitaron la ciudad? desde lo alto de las ruedas de chicago o las sillas voladoras tambien llegaba la lluvia de vómitos de los asustados gocetas; pero no era solo Janeth Busaid quien nos arrugaba el corazón de mozalbetes , Clarita de la Rosa, Jeaneth Lobo, Torcoroma Gandur, Saray Manzano, las Prato, las Jacome del Carretero e infinidad de niñas de la comunidad Ocañera nos paralizaban la respiración y nos trasladaban a un nirvana imaginario, esos paseos al Algodonal, a la Tupia, a pozo Azul, a los baños de los Goyeneches, donde recogíamos caimitos, grosellas, guayabas ácidas sabaneras, mangos, cañas de azúcar, piñas, naranjas, mandarinas, guineos, pomarrosas y muchas frutas más “nos hacen agua la boca” aún hoy transcurridos más de 50 años. Jose Nelson Rodríguez Melo. Aguachica, Cesar.

  11. #11 por pablo quintero chinchilla el septiembre 10, 2010 - 1:58 pm

    AHHHHHHHHHH QUE TIEMPOS AQUELLOS, TODAVIA CONSERVO EL PERFUME DE MI PRIMERA NOVIA (LILIANA) NO SE POR DONDE ANDARA, VIVIA BAJANDO POR EL COLEGIO ADOLFO MILANES COMO QUIEN VA PARA EL ESPINASO….GRACIAS JORGE POR DEVOLVERME EL CASSETE 40 AÑOS, MUCHAS GRACIAS. RECORDAR ES VIVIR.

  12. #12 por oscar hennessey quintero el diciembre 27, 2010 - 3:38 am

    DE VERDAD JORGE QUE ES UNA EXELENTE RECOPILACION DE DATOS,SITIOS Y SITUACIONES QUE CAUSAN UNA GRAN NOSTALGIA COMO LA TIENDA DE MANUEL HUMBERTO EL ALQUILER DE PAQUITOS DONDE LA SRA ROSITA FALTO LA COLA CALLE Y SEGUIR DERECHO A LA TUPIA PASANDO POR LA CASA DE “CALDERON DE LA BARCA” PARA FINALMENTE LLEGAR A “VILLA BARBOZA ” TODO ESTOESTA EN EL CARRETERO A LA SALIDA PARA EL AGUA DE LA VIRGEN .FELICITACIONES OSCAR HENNESSEY QUINTERO

  13. #13 por Rafa Gomez el mayo 26, 2012 - 1:51 am

    Hola
    Soy ocañero y aunque he vivido poco en ella , amo mucho esa tierra y me encanta visitarla , yo se que no es forma de hacer esto pero quiero escudriñar en el pasado y me gustaria mucho si alguien de pronto me pudiese ayudar a contactar con Torcoroma Gandur , Tito Luna o Rafael Cordoba pues quisiera conocer a estas personas de las que tanto me ha hablado mi madre y quisiera conocer mas de mi origen

    Agradezco a quien responda este mensaje

    ATT: Rafa Gomez

    • #14 por piedad luna jacome el abril 17, 2015 - 4:29 am

      Mi hermano Tito Luna vive en Aguachica ,despues de la bomba Daytona y antes de la Olimpica
      cualquiera te dice : mi celular 3143215168

  14. #15 por muypiqui el marzo 14, 2019 - 4:34 pm

    Saludos amigos. Soy Kenia Conde vivo en Argentina y me interesa mucho saber sobre mi árbol familiar. Mi padre era David Conde Amaya, nació en Ocaña en el 61. Él falleció en Caracas y no tenía contacto con su familia. Mis abuelos se llamaban Pedro Conde y Sara Amaya. Mis bisabuelos paternos: Alberto Conde y Juana Padilla y mis bisabuelos maternos: Esteban Amaya y Micaela Bayona. Esto lo supe por el acta de bautismo de mi papá que encontré entre sus cosas. Si alguien conoció a alguna de estas personas, tiene alguna pista o recuerdo de ellos, será muy valioso para mi si lo comparten! mi correo es kenia.conde@gmail.com. Gracias!

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