España: «La base del maltrato es la desigualdad, detrás no hay un hombre enfermo»

«Ante actitudes machistas hay que perder el miedo a denunciar y es importante educar y concienciar para que los hijos vean bajo el mismo prisma al padre y a la madre»

María Dolores Vicente García/Laopinióndezamora.21.07.2012. Susana Arizaga, solo a través de la educación y de la concienciación social, desde la infancia, tanto en el seno de la familia como en el ámbito de la educación escolar, se pondrá fin a la lacra de la violencia de género, del maltrato que el hombre ejerce contra quien es su compañera sentimental, explica la nueva responsable de la Unidad de Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno, María Dolores Vicente García. Las estadísticas van demostrando que se camina por la buena senda, con un descenso de denuncias en la provincia que se viene confirmando desde hace un año.

—El año 2011 terminó con un ligero descenso de asuntos penales de violencia de género, ¿esa tendencia se confirma en este primer semestre de 2012?

—Los datos siguen siendo bajos, aunque entre enero y el 18 de julio de 2012 se han estabilizado con respecto a 2011. En ese período de 2011 fueron 78 las denuncias, mientras que de enero a final de julio pasado han sido 79 y de ellas, 53 se interpusieron en localidades de la provincia, proceden del medio rural.

—A pesar de esa buena noticia, del avance en derechos experimentado, el maltrato hacia la mujer parece de difícil erradicación. ¿Qué está impidiendo que esa igualdad se traduzca del papel a la vida cotidiana?

— Es un proceso lento. Es complicado cambiar la mentalidad de algunas personas con respecto a este asunto. El estereotipo del hombre como motor de la familia, en algunos casos, se lleva hasta tal extremo que conduce, lamentablemente, a la marginación del papel de la mujer y al maltrato a nivel de vida cotidiana, en algunos casos también se da a nivel laboral. Nuestro objetivo es seguir avanzando para que la mujer ocupe su lugar de igual a igual.

—Llama la atención especialmente que perviva ese trato vejatorio y violento entre las parejas de adolescentes y de jóvenes, como constatan las denuncias en los juzgados. ¿En qué se ha fallado en la educación de esa franja de población que debería tener asumidos los principios igualitarios entre sexos?

—Muchos casos vienen porque su educación se ha desarrollado en un entorno en el que los valores familiares están menoscabados. Han convivido con ello y, por lo tanto, lo asumen como algo normal. Es cierto que la educación y la concienciación escolar de los últimos años está haciendo que vayamos erradicando poco a poco el problema. Por otro lado, existe una mayor sensibilización social que esta provocando que estas actitudes ya no tengan la tolerancia y la permisividad de antes.

—Derribado ya el estereotipo de que son las mujeres de clases media-baja y baja las que engrosan las listas de víctimas de violencia de género, ¿cómo explicar que el mayor nivel cultural y económico, y de independencia respecto del hombre, no sea sinónimo de superación de esas situaciones?

—Ahora, gracias a las campañas informativas y al trabajo de las administraciones, se ha logrado que se pierda el miedo a denunciar y a hacer público el problema. Quizás antes la pertenencia a según que estrato social podría motivar el ocultar los hechos, ahora esto ya no es así, y por ello salen a la luz casos de todas las clases y condición social.

—Las mentalidades machistas, caldo de cultivo del maltrato a la mujer, ¿cómo será posible desterrarlas?

— Ante actitudes machistas, reitero, se debe perder el miedo a denunciar. Se ha avanzado mucho pero debemos seguir concienciando a las personas en este sentido. Luego está la importancia de la educación y la concienciación desde el entorno familiar para que los hijos vean bajo el mismo prisma al padre y a la madre.

— ¿Cree que los programas de reeducación de maltratadores realmente dan resultados?

—Sí, todo lo que signifique avanzar en la educación o reeducación es bueno. En principio suelen ofrecer buenos resultados en casos primarios donde la violencia machista no alcanza niveles graves. En este punto el supuesto maltratador acepta que lo es y busca ayuda para no agravar su problema y conseguir así concienciarse del germen del problema que ha reconocido.

—Le pregunto eso porque hay personas que consideran que son enfermos, como pueden serlo los violadores o quienes asesinan.

—Esto es un falso mito respecto a la violencia de género que debemos destruir, la base de la violencia de género no es la enfermedad sino la desigualdad entre mujeres y hombres

—En juicios de violencia de género se comienza a condenar a aquellas mujeres que, tras denunciar a su maltratador, prefieren retirar la acusación e incluso rompen las órdenes de alejamiento, ¿no es excesivo cuando detrás hay una mujer destruida por su maltratador, sin autoestima e incapaz de creer que tiene capacidad para vivir sola?

—Sí, sobre todo a nivel rural, donde es más complicado que cale la información debido a la complicada accesibilidad y cercanía que pueda haber en núcleos urbanos. Aun con todo, se está trabajando en este sentido con campañas divulgativas y charlas en las zonas rurales, donde la edad media de los habitantes es avanzada, siendo difícil cambiar costumbres.

—Desde su departamento, ¿qué actividades y actuaciones se propone para profundizar en la solución de este problema?

—Primeramente, me pondré en contacto con el resto de administraciones en las que existen unidades de Violencia de Género. Por lo demás, mi propósito es seguir avanzado en la línea que se ha dado hasta ahora, mejorando todos aquellos aspectos que sean necesarios. Está claro que en esta materia no se escatimarán esfuerzos.

—¿La mujer ha perdido el miedo a denunciar a su esposo o pareja o siguen haciéndolo cuando la situación es ya insostenible, cuando ve realmente peligrar su vida?

—Las denuncias han aumentado debido a que la mujer ha perdido el miedo. No se puede hacer una valoración exacta en este asunto, ya que hay casos en los que se producen muertes sin denuncias previas por malos tratos. De todas formas, desde el primer síntoma de maltrato hay que pedir ayudar, no se debe confiar en que un episodio menor no pueda desembocar en una tragedia, por ello, a la menor hay que informar y, repito, pedir ayuda.

—¿Cómo desarrollan recursos psicológicos para poder vivir con ese estado de terror?

—Es un tema muy personal, cada mujer es un caso y un mundo. Cada caso requiere un apoyo psicológico distinto.

—¿Los hijos continúan siendo una barrera para romper?

—No hay duda de que la afectividad hacia los hijos puede ser una barrera a la hora de erradicar el problema, pero llega un momento en el que, pensando en el bien de ellos, hay que tomar decisiones drásticas.

—¿Qué secuelas sufren los hijos que han vivido estas situaciones?

—Depende mucho de la edad. Esta claro que no es un buen ambiente ni un buen entorno para su desarrollo. Lógicamente, los hijos, al ser testigos de violencia hacia la madre, sentirán temor y en algunos casos se puede llegar a episodios de agresividad contagiada por lo que han vivido en el entorno familiar. También, en función de la edad, los hijos, en ocasiones, son los que animan a la madre a denunciar.

—Y la mujer víctima de violencia de género, ¿qué secuelas arrastra?

—Desconfianza, dependencia emocional, baja autoestima, depresiones? En general, una mujer queda muy tocada cuando aparecen estos episodios, por ello nuestro trabajo es, primero, prevenir y evitar desde la educación que se produzca el maltrato; y, segundo, si no hay remedio, ayudar a superarlo.

—Los recortes aprobados por el Gobierno central, ¿cómo afectarán al servicio que usted acaba de asumir?

—Está claro que vivimos momentos complicados, pero para el Gobierno de España, este tema es prioritario, aunque tengo que esperar, ya que acabo de hacerme cargo del Servicio, a conocer los planteamientos futuros.

—¿Qué le diría a una mujer maltratada que lea esta entrevista y siga pensando que no podrá salir viva de la ruptura?

—Primero, que no está sola. Que la Oficina de la Unidad de Violencia de Género de la Subdelegación está a su entera disposición y que no dude en hablar del problema y denunciarlo. En caso de que una mujer maltratada no se atreva o tenga dudas de qué pasos seguir, estamos para ayudarla, reitero.

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