La hipocresía y la doble moral dominan la legislación del aborto en Latinoamérica

Por: Ramy Wurgaft. ElMundo.es Buenos Aires, 18.10.2012.A nadie que conozca la historia de Uruguay, le sorprende que este país haya despenalizado el aborto como ya lo hicieron Cuba, Guayana, Puerto Rico y Ciudad de México, que posee un estatus jurídico especial.

En materia de derechos civiles, Uruguay se anticipó a sus vecinos en instituir el voto femenino, en alfabetizar a la población y salvo en el período de la dictadura, en garantizar la libertad de prensa. Es probable que dentro de poco, el pequeño estado vuelva a ser noticia al permitir el uso de la marihuana, lo que ciertamente elevaría a la décima potencia el número de turistas que lo visitan.

No es en balde que a finales del siglo XIX, Uruguay se ganara el apodo de la Suiza de América por el nivel de bienestar, comparable al de Europa, de la mayoría de sus ciudadanos. Pero no todo está dicho en lo que concierne al aborto. El Partido Nacional, vinculado a la Iglesia Católica, anunció el lanzamiento de una campaña de recolección de firmas para que el asunto sea sometido a referéndum nacional. Se necesitan 52.000 adhesiones para que el proyecto avalado por los conservadores y el clero salga adelante. En una sociedad donde la mayoría se declara cristiana, aunque va poco a misa, no habría dificultad para formar un frente antiabortista como los que ya existen a lo largo y ancho del subcontinente.

A la diputada argentina Cynthia Hotton, lo acontecido al otro lado del Río de La Plata le huele a azufre. “Estamos a favor de la vida y ninguna situación justifica el interrumpir la gestación de una nueva vida. Todos saben que soy evangelista pero lo que digo no responde a una posición religiosa ni partidaria. La mayoría de los argentinos estamos en contra del infanticidio“, dijo a la prensa la parlamentaria independiente.

Del otro lado de las barricadas, la médica y psicóloga Ana Rozengard, señala que en Latinoamérica 31 de cada 1000 mujeres abortan con o sin aprobación de las autoridades y que en la mayoría de los casos, la operación se realiza “en condiciones espantosas de falta de higiene y a manos de personas no cualificadas”. “La hipocresía es un factor dominante en las sociedades que se declaran católicas a la hora de mirar la paja en el ojo ajeno y de no ver la viga en el ojo propio”, dice Rozengard citando uno de los proverbios de Jesucristo.

“Si considera que el embarazo le estropea la figura, una dama de recursos puede abortar impunemente en una clínica privada, atendida por los mejores médicos. Para tranquilizar su conciencia, el sacerdocio fundamentalista y los moralistas de turno castigan a las mujeres más desvalidas. Las que no tienen un médico que haga la vista gorda y se forre el bolsillo”, dijo la médica a ELMUNDO.es.

Otros países

En casi todos los países de la región los intentos por despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo, o al menos socavar los códigos que datan del período colonial, tropiezan con los sólidos muros de las iglesias o la objeción de los grupos Próvida. Algunos incluso dan marcha atrás: en Nicaragua, el Parlamento desempolvó en 2006 un artículo contenido en el Código Penal de 1893, para derogar el aborto terapéutico. Las reglas de antaño también se practican en El Salvador, en República Dominicana y, notoriamente en Chile, un país que los organismos internacionales ponen como ejemplo de respeto a las libertades individuales y desarrollo humano.

En Ecuador, la Asamblea Nacional comenzó a debatir, este año, una legislación sobre el aborto no punible. La iniciativa quedó truncada después de que el presidente Rafael Correa advirtiera que vetaría cualquier propuesta que vaya más allá del código vigente, que establece excepciones en caso de violación de una mujer demente o con retraso mental.

En Perú, no existe ningún tipo de salvedad cualquier sea el riesgo que representa el embarazo para la salud de la criatura o de su madre. Tal es así que ese país ha recibido varios llamados de atención por parte de organismos como la ONU, por violar los derechos humanos de las mujeres violadas. Durante la campaña electoral, el actual presidente Ollanta Humala se manifestó a favor del aborto terapéutico, pero en un año de gestión no tomó ninguna iniciativa al respecto.

En Paraguay y en Venezuela el aborto es ilegal a excepción de casos en los que está en riesgo la vida o la salud de la mujer. Fuera de ese contexto, la ley castiga con prisión tanto a la embarazada que interrumpe la gestación como al médico que la asiste.

Las leyes bolivianas permiten que el embarazo sea interrumpido en casos de violación, de rapto no seguido de matrimonio y cuando está en riesgo la vida de la mujer. En Argentina se cumple un año desde que el Tribunal Supremo autorizó el aborto en los casos de violación, sin necesidad de autorización judicial previa. Luego de que llegara a sus oídos la noticia de que Uruguay despenalizó la interrupción del embarazo bajo cualquier circunstancia, el senador oficialista Aníbal Fernández afirmó que Argentina debería seguir ese rumbo, pero que “ahora no es el momento de entrar en el tema”.

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