Chile: Cumbre en Santiago, las mujeres en la Agenda

Hay más mandatarias y un mejor marco jurídico, pero la situación de pobreza, discriminación y violencia contra las mujeres aumenta. En el diálogo entre la UE y América Latina, los “asuntos de género” llegan a la agenda

Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff /F. Agencia Estado

Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff /F. Agencia Estado

Por Mirra Banchón/Edit Emilia Rojas. Deutsche Welle. Santiago 24.01.2013. Mujeres y asuntos de género, éste podría ser uno de los nuevos temas que se agregue al plan de acción que modula las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe. Establecer una plataforma de diálogo birregional sería, al parecer, el objetivo concreto. El tema crepita a ambos lados del océano.

Especialmente afectadas

Especialmente desde el comienzo de la euro crisis, se detecta en Europa un mayor desempleo femenino, una concentración de mujeres en el sector informal y un aumento de la desigualdad de remuneración por razón de género. En América Latina, la región más desigual del planeta de acuerdo con estadísticas de la CEPAL, a pesar del celebrado crecimiento económico, “la situación es particularmente grave. Según el observatorio de igualdad de género, una de cada tres mujeres entre 15 y 60 años no tiene ingresos propios; su supervivencia depende de los ingresos familiares, de las remesas que envían parientes desde el extranjero”, informa a DW Sonia Montaño, directora de Asuntos de Género de la CEPAL. Que sólo un 10% de los hombres no tenga ingresos propios “es igualmente grave, pero muestra la brecha”, dice esta socióloga boliviana.

Si bien la pobreza media se ha reducido, la proporción de mujeres pobres e indigentes ha aumentado. “Las mujeres están siendo simplemente ignoradas por la economía y a política; a ello se suma que sin el trabajo femenino en los hogares la pobreza aumentaría más”, afirma la ejecutiva de la CEPAL.

Feminicidios

Por otro lado, en el último informe de Naciones Unidas de la Relatora Especial para la violencia contra las mujeres se detecta un incremento del feminicidio. En promedio, en la Unión Europea, mueren siete mujeres diariamente a causa de violencia doméstica. En el caso de España, la media mensual era de 6,3 en 2008 y de 4,0 en 2012. En la otra orilla, la situación es especialmente dramática: de los 25 países con mayor índice de feminicidios del mundo, la mitad están en América Latina

A este respecto, en el marco del Foro Euro latinoamericano de la Mujer, previo a la VII Cumbre UE-CELAC, Hilaria Supa, Parlamentaria Andina, activista por los derechos de la mujer indígena, ve en el diálogo birregional la oportunidad de aumentar la visibilidad de un caso que corre el riesgo de volver a ser archivado, impune: las esterilizaciones forzadas en el Perú de unas 300.000 mujeres indígenas, entre 1995 y 2003. “Es doble discriminación, pues además quieren acabar con los pueblos indígenas. Queremos que se sepa, que sean juzgados y que no vuelva a pasar en ningún país”, dice Supa a DW.

Europa, la ambigua

“La posibilidad de que las mujeres coloquen sus temas en la política”, ve Montaño en esta plataforma de intercambio. “Hay ejemplos muy interesantes del estado de bienestar europeo de los que podemos aprender: Finlandia y los países nórdicos, incluso España e Italia, antes de la crisis habían hecho importantes avances, aceptando que integrar a las mujeres al mercado de trabajo le sirve a la economía y le sirve al desarrollo”, dice la ejecutiva de la CEPAL.

“A pesar de que América Latina tiene el promedio de parlamentarias más alto del mundo, en la mayoría de los países no se llega ni al diez por ciento”, añade, subrayando que, por otro lado, el que haya mandatarias –tres latinoamericanas, dos europeas- es una luz al final del túnel.

Así, en una relación marcada por los aspectos económicos, ¿cabría esperar avances en asuntos de género? “Sí”, responde Montaño, “medidas económicas más incluyentes que reconozcan el aporte de las mujeres. Al respecto, apunta que “esto se traduce en que, por ejemplo, en el marco de los convenios económicos y de libre comercio, los estándares de contratación deberían ser los mismos en cualquier sede. Las empresas europeas se aprovechan de la debilidad institucional, la pobreza, la corrupción y el subdesarrollo en América Latina. Por ejemplo, Telefónica tiene un estándar de contratación en España y aplica otras normas en América Latina”.

La situación de la mujer es grave, con todo, “contamos con un marco jurídico que no había hace 20 años. Y el diálogo entre la UE y América Latina debería servir sobre todo para lograr que las normas éticas e internacionales –también en las políticas de género- sirvan para ambos lados”, afirma Montaño, concluyendo: “Estamos a medio camino; entre los sueños y las obligaciones”.

Autora: Mirra Banchón

Editora: Emilia Rojas

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