La mujer secreta del Jovellanos de Goya

El cuadro del ilustrado gijonés fue pintado sobre un retrato subyacente, identificado por el equipo de restauración del Museo de Bellas Artes como el de María Teresa de Vallabriga, cuñada de Carlos III

Imagen Internet

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Por M. S. Marqués. Ine.es, La nueva España, Oviedo, 18.01.2013, La mujer oculta bajo el retrato de Jovellanos pintado por Goya, depositado en el Museo de Bellas Artes de Asturias, no es otra que María Teresa de Vallabriga, mujer del infante Luis de Borbón, hermano del Rey Carlos III. No fue fácil llegar a esta conclusión, pero el empeño de la jefa del departamento de conservación y restauración del museo, Clara González-Fanjul, dio sus frutos y tras más de dos años de investigación consiguió poner nombre a la figura que subyace bajo el retrato del ilustrado gijonés.

Una radiografía realizada en el año 2010 al retrato deJovellanos descubrió que éste había sido pintado sobre un cuadro anterior. A partir de ahí, un minucioso trabajo realizado en colaboración con el Instituto de Patrimonio Cultural Español, en el que colaboraron las especialistas Araceli Gabaldón y Tamara Alba, desveló la presencia de una figura de mujer joven, que, en contra de lo que suele ser habitual en estos casos, presentaba un buen estado de conservación.

El hallazgo desencadenó una serie de preguntas sobre la identidad de la mujer y los motivos que llevaron a Goya a ocultarla tras otra pintura. Fue esa curiosidad y la repercusión internacional generada las que animaron a seguir con las investigaciones. El primer objetivo fue averiguar si las dos obras, tanto la de María Teresa de Vallabriga como la de Jovellanos, pertenecían al mismo autor, lo que suponían desde el primer momento.

El paso siguiente estuvo encaminado a identificar a la mujer protagonista de la obra subyacente. Contaban con algunas pistas. Era guapa, joven y se veía bien, según señaló ayer durante la presentación de las conclusiones Clara González-Fanjul, que ofreció abundantes datos: «Se pudieron comprobar algunas similitudes, entre ellas que ambas figuras están remarcadas con líneas que delimitan el contorno, una forma de trabajar típica de Goya. También coinciden en el tipo de pinceladas cortas y decididas que describen los detalles en ambos retratos», subrayó.

Por la vestimenta de la figura se pudo estrechar el círculo cronológico, situándola en los cinco primeros años de 1780, a lo que se suma otra aportación, la que ofrece la posición de apoyo en una mesa, con la que se representaba a las figuras de clase social elevada, que permite deducir su posición de noble.

Goya pinta a María Teresa de Vallabriga con un brazo en jarras creando el efecto de movimiento y con trazos impetuosos que describen de forma magistral el traje y los adornos. En la mantilla se conservan las pinceladas zigzagueantes y la textura de gasa en el escote. La mantilla con tocado de rosas ofrece otro dato importante para concretar la época en la que fue pintado, ya que se puso de moda entre las mujeres de la nobleza en 1870. Además, se pudo apreciar que el traje con perifollos es muy similar al que lleva la duquesa de Osuna en otro retrato, y está adornado con bolsito colgado de la muñeca, típico de finales del siglo XVIII.

La relación entre Goya y la familia del infante Luis de Borbón se establece en 1783, y en 1785 se deja de usar el traje que lucía la retratada, lo que delimita mucho las fechas. En ese arco cronológico se inician las comparaciones con todas las mujeres pintadas por Goya, y tras una serie de confrontaciones se llega a la conclusión de que se trata de María Teresa Vallabriga, esposa del infante Luis de Borbón.

González-Fanjul aseguró que para identificar la imagen «se contrastó con el cuadro que Goya pintó de Vallabriga en 1785, hoy propiedad del empresario asturiano Juan Antonio Pérez Simón», que se mostró en público por primera vez en la exposición de la colección del empresario en París en 2009. En la actualidad forma parte de la exposición que sobre el infante Luis de Borbón se exhibe en el Palacio Real de Madrid.

A la presentación de las conclusiones del estudio asistieron la consejera de Cultura, el viceconsejero y el director general de Patrimonio. La consejera, Ana González, destacó la importancia del cuadro de Jovellanos para el museo, porque «desde su llegada no hizo sino acrecentar la consideración del museo y darle una nueva relevancia que acrecentó su reputación en el conjunto de las pinacotecas estatales».

También destacó la importancia de las investigaciones efectuadas por el equipo del museo en el primero de los retratos que Goya hizo de Jovellanos.

«Ambas figuras tienen el contorno delimitado, forma de trabajar típica de Goya»

Clara González-Fanjul
Jefa del departamento de restauración del Museo de Bellas Artes

«La imagen se contrastó con el retrato de la colección de Pérez Simón»

La identidad de la joven que se oculta tras el primer retrato que Goya realizó a Jovellanos ya no es un enigma. La investigación minuciosa del equipo del Museo de Bellas Artes ha descubierto a María Teresa Vallabriga, cuñada del Rey Carlos III, oculta tras la levita del ilustrado gijonés. Goya la volvió a pintar en 1785 en un cuadro hoy propiedad del empresario asturiano Juan Antonio Pérez Simón.

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