El amor propio que destruye a los otros

El culto a la autoestima ha hecho que los narcisos aumenten en los últimos años.

Los llamados narcisos suelen sobrestimar su importancia y habilidades, mientras desestiman a los demás/Foto el tiempo.com

Los llamados narcisos suelen sobrestimar su importancia y habilidades, mientras desestiman a los demás/Foto el tiempo.com

Redacción ElTiempo.com. 17.02.2013. Catalina Rozo tuvo que salir del país para huir de su esposo. Era un hombre que cada vez que algo salía mal le echaba la culpa; cuando ella se negaba a alguna de sus peticiones, la gritaba y la celaba sin razón. “No fueron años fáciles -dice la psicóloga, de 45 años, que hoy vive en Chile-. Tenía que hacer lo que él decía y como él quería. No le importaba perderme, porque pensaba que yo era afortunada al tener un hombre como él: único en el mundo. Me sentía anulada y no podía ser yo misma.”

El ex esposo de Catalina sufre de algo que los especialistas denominan ‘narcisismo maligno’, un trastorno en el que las personas piensan que el mundo está a sus pies y se aferran al poder que este sentimiento les produce. Y aunque todos tenemos, en mayor o menor grado, rasgos narcisos, que nos permiten mantener la autoestima, estos se consideran ‘malignos’ cuando herimos a los demás para cumplir nuestros objetivos.

La psicóloga estadounidense Jean M. Twenge, autora de The Narcissism Epidemia (La epidemia narcisista), encontró que el número de jóvenes con actitudes narcisistas ha aumentado en 30 por ciento desde principios de los 80 en EE. UU. Para la psicóloga, quien ha encuestado a más de 16.000 universitarios desde 1982, entre las causas del fenómeno está el fomento de actitudes individualistas y una cultura que enaltece el llamado ‘amor propio’. Las consecuencias: depresión, cinismo y ansiedad. El problema empieza en la niñez, afirma la psicoanalista colombiana Bertha Gamarra, quien enfatiza que el fenómeno no es ajeno al país. Los padres alientan a sus hijos a competir desde pequeños, y ellos se acostumbran a centrarse en logros externos, dejando de lado aspectos internos.

Personalidades que dañan

El narcisismo suele asociarse a personalidades ensimismadas, egocéntricas, que sobrestiman su importancia y habilidades y desestiman a los demás. Son quienes no superan la etapa en la que se cree que el mundo gira en torno a uno y que, según el psiquiatra Juan Rojas, ayuda a formar el yo en los primeros años.

Se trata de personas que crecen con inseguridades, y las consecuencias son nocivas para quienes las rodean, agrega Bertha Gamarra. “Exageran la apreciación de ellos mismos para compensar lo que no recibieron de niños. No toleran que les digan ‘no’ y culpan a otros cuando no pueden cumplir con su cometido”, explica.

Para ella, el narcisismo se da en tres grados. En primer lugar, están quienes solo piensan en ellos, “el típico egoísta”, en palabras de la experta. En el segundo, quienes le hacen daño a otros y buscan atraer miradas, pues les produce una sensación de bienestar. Y en el tercero están quienes pasan por encima de consideraciones sociales y morales y llegan a robar, estafar, asesinar o cometer actos sexuales inapropiados.

Los que están en esta categoría suelen ser exigentes emocionalmente sin dar nada a cambio, dice el psiquiatra Juan Rojas. “Su premisa es ‘o están conmigo o están contra mí’. Son dueños del destino de los demás y pueden llegar a ser muy peligrosos”, añade.

Catalina dice sentir hoy la tranquilidad que nunca tuvo durante su matrimonio. “Yo le pedí que buscáramos ayuda, pero eso era un ofensa para él. No tuve otra alternativa que irme del país”, concluye.

 

Un trastorno difícil de tratar
Quienes lo padecen No reconocen que tienen un problema

Los narcisistas suelen creer que no necesitan ayuda y no reconocen que tienen un problema. Por eso, pocos asisten a terapia y se molestan cuando sus allegados les ponen el tema. “Aceptan asistir a terapia cuando son mayores porque se dan cuenta de que sus fantasías omnipotentes y grandiosas son imposibles de realizar. Por esta razón se pueden deprimir y ser duros con ellos mismos”, explica la psicoanalista Bertha Gamarra.

Por su parte, el psiquiatra Juan Rojas, asegura que “quienes lo hacen se sienten confundidos cuando alguien se atreve a decirles que son incapaces de amar más allá de sí mismos, o cuando, por esa actitud, se quedan solos. Es muy difícil que lo reconozcan”.

Consejos ¿Cómo detectarlos?

Los padres pueden detectar señales tempranas de narcisismo y actuar hablando con los niños o en terapia. Hay que prestarles atención a “los niños que tienen rabietas, se dan golpes en la cabeza contra el piso o la pared, y los que son retraídos o no son capaces de compartir”, dice la psicoanalista Bertha Gamarra. Por otro lado, los especialistas coinciden en que los hijos únicos o ‘los favoritos’ están en peligro. “Hay padres que no pueden separarse de sus hijos y esto les crea una burbuja donde ellos se sienten reyes”, afirma el psiquiatra Juan Rojas.

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