Las privilegiadas de Pakistán

Elecciones parlamentarias

Por Mónica Bernabé, Lahore 10.05.2013, El Mundo.es. Las alumnas ocupan el salón de actos en silencio absoluto y vestidas de forma impoluta, con un shawal kamiz de color blanco y una cinta roja puesta en bandolera. En el estrado un grupo de padres y madres siguen la ceremonia visiblemente emocionados. Sus hijas han sido escogidas para desempeñar alguna función en la escuela durante el próximo año: líderes del colegio, capitanas de juegos, capitanas de disciplina, prefecta de teatro, responsable de tocar el timbre a final del recreo… A cualquier responsabilidad, por pequeña que parezca, se le da una solemnidad total, con las alumnas subiendo al escenario con paso marcial y jurando con la mano en alto que llevarán a cabo la tarea que se les ha encomendado. La elección se ha hecho de forma democrática. El resto de alumnas las han votado.

En el país donde la joven Malala Yousafzai fue tiroteada por los talibán por querer estudiar, también hay chicas que van a la escuela y reciben una educación ejemplar, que no tiene nada que envidiar a la de los mejores colegios de cualquier país occidental. “Esto también es Pakistán”, destaca la religiosa española Pilar Vila-San-Juan, que dirige el colegio Jesús y María en la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán, y muestra un cierto fastidio de que en los medios de comunicación sólo se hable de lo malo del país. “En este colegio hay musulmanas y cristianas, ricas y pobres, niños y niñas. Todos revueltos y juntitos, porque la tolerancia es vivir juntos y respetarnos”, destaca.

A pesar de que la Jesús y María es una escuela cristiana en un país que se considera fervientemente islámico, cada año recibe más de medio millar de solicitudes de inscripción para unas ciento cincuenta plazas disponibles. Se admiten a todas las niñas cristianas y a las mejores musulmanas, las que tienen notas más altas, superan con éxito un examen de matriculación, y tienen padres de mentalidad abierta. “Porque no tiene ningún sentido que admita a alguien a quien después su padre no le va a dejar hacer gimnasia, o sentarse al lado de una cristiana”, dice la hermana Pilar, que es una monja un tanto peculiar. “Me metí a monja a los 23 años, después de trabajar durante mucho tiempo de azafata. Hasta que me cansé y dije: ‘¡No sirvo a nadie más que a Dios!'”, explica. Desde entonces lleva el hábito de religiosa, que no se quita nunca.

Esté dentro o fuera de la escuela. En Pakistán las mujeres llevan velo. Ella, cofia. A pesar de ello, los padres de las alumnas la tratan como si casi fuera Dios. Se ha ganado su respeto y lleva el colegio a raya. Enseña a las niñas y chicas contenido académicos, pero también a ser personas. Y a decir “hola”. Así, en español.

Los orígenes de la escuela Jesús y María se remontan a la época colonial, cuando monjas francesas abrieron los primeros centros educativos en 1856, en los que básicamente estudiaban las hijas de las familias británicas. En Pakistán hay ocho escuelas de este tipo, donde se imparten estudios homologados por la Universidad de Cambridge. En el colegio de Lahore las clases son en inglés y urdú, la lengua oficial de Pakistán. Hay niñas y niños hasta diez años. Y la monja Pilar ha promovido la apertura de aulas de educación especial, que no existen en ninguna otra parte de la ciudad y que, como ella dice, son su gran ilusión. Las alumnas pagan según la capacidad económica de su familia.

Coincidiendo con la campaña electoral para los comicios parlamentarios de mañana en Pakistán, un colectivo de asociaciones y particulares -bautizado con el nombre e Alif Ailaan- ha impulsado una campaña con la pregunta: “¿Qué harán nuestros políticos por la educación?”. Han publicado anuncios en vallas publicitarias y periódicos, y han creado una página web donde cualquier pakistaní puede enviar un email a los candidatos de su circunscripción electoral interrogándole sobres sus planes educativos. El colectivo Alif Ailaan considera que Pakistán vive una “emergencia educativa”, ya que el índice de alfabetización de los jóvenes de 15 a 24 años es del 56%. El Gobierno destina sólo un 2,4% del producto interior bruto a educación.

En los colegios Jesús y María se han formado las hijas de los políticos de más renombre del país. Allí estudió la propia Benazir Bhutto, la sobrina del general Musharraf, todas las hermanas de Irman Khan -el ex jugador de críquet que se perfila como uno de los candidatos favoritos-, y la hija del ex primer ministro Nawaz Sharif. “Era malísima. No estudiaba nada”, comenta Pilar, que fue su tutora. Ahora falta que la educación que quieran para sus hijas también sea para todos los niños y niñas del país.

Anuncios

,

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: