El nacimiento del movimiento feminista contemporáneo en España

: Las mujeres, cada vez más protagonistas en España.

: Las mujeres, cada vez más protagonistas en España.

Por Adel Fartakh,  24. 06. 2013,  Mundiario.com, El análisis del movimiento feminista en España requiere una comprensión del contexto político y histórico en el que nació. La dictadura de Franco (1939 a 1975) negó cualquier reivindicación política, social o cultural, fuera lo que fuese. En este contexto, la creación de un movimiento feminista era impensable. Sin embargo, durante los años 60, algunos grupos han sido creados. Tres eran las áreas principales que llevaron a su aparición: el mundo universitariolos partidos políticos de izquierda clandestinos y las asociaciones vecinales ilegales.

El 1975 aparece como fecha clave, en todos los estudios, sobre el movimiento feminista. Este año con la muerte de Franco el 20 de Noviembre, fue también el año de celebración para el feminismo español, año en que las Naciones Unidos declara el Año Internacional de la Mujer, y es particularmente una fecha trascendental porque dos semanas después de la muerte de Franco, se celebra el primer día de la liberación de la mujer en Madrid.

Podemos decir que los días que tuvo lugar en Madrid en diciembre de 1975, aún en la clandestinidad, es el momento de la iniciación del feminismo Moderno españoles ” (Agustín Puertas 2003: 56).

Por su parte, Castells (1999: 231) afirmaba que: “El feminismo español marcado […] claramente por el contexto político donde nació: el movimiento Democrática contra la dictadura franquista en la década de los setenta“. Por lo tanto, la primera relacion del feminismo español con la transición democrática española le otorgará algunas características:

– En un contexto de ausencia de derechos políticos, sociales y civiles, las mujeres son consideradas ciudadanas de segunda clase hasta 1964, Franco prohibió la formación de asociaciones, salvo las relacionadas con su “movimiento”.

Durante los 50, Franco permite la creación de asociaciones universitarias. Así, como fue hasta la creación en 1953 de la Asociación Española de Mujeres Universitarias (AEMU). En 1960, el Seminario de estudios sociológicos de las mujeres (SESM) fue creado. La primera organización de mujeres en un partido político es el Movimiento Democrático de Mujeres(MDM), creado en 1965 por el Partido Comunista de España (PCE).

Esta organización siempre estará cuestionada en torno a como prioridad de la lucha: la lucha contra el fascismo y la lucha por la liberación de la mujer. Un gran número de estos grupos serán apoyados por el MDM.

Un ejemplo flagrante de discriminación contra la mujer radica en la distinción por el franquismo entre los dos tipos de adulterios.

Las movilizaciones y la dinámica feminista:

El feminismo español habrá de centrar sus esfuerzos en la reivindicación de derechos.

La participación de un gran número de mujeres en la lucha contra el franquismo y la lucha por la liberación de la mujer constituirá uno de los principales retos del feminismo español. Monica Threlfall establece tres razones principales que explican la relación de los grupos feministas a partidos políticos de izquierda (1996: 117-118). Las ideas sobre la igualdad proclamada por el movimiento feminista no recibía a penas apoyo ninguno, y la aceptación de los roles “femeninos” se extendieron hasta después de la dictadura. Sin embargo, muy pronto, grupos de mujeres independistas y emergentes, surgen así diferencias y enfoques que parecen dividir las activistas que participan dentro de un partido político o una organización feminista y las otras  autónomas que no pertenecen a ninguna organización.

La transición democrática permite apertura a las reivindicaciones nacionalistas. El movimiento feministas español adquiere primeras formas de organización y tendencia ideológica diferente en cada autonomía. Otros dos elementos esenciales para la comprensión de la formación de este movimiento en España son: por una parte, la ausencia de referencia histórica y por otra parte, la ruptura de dicho movimiento con sus antecesores. Esta ausencia de referencia condujera a las feministas españoles a buscar en otros países las teorías y la planificación.

No podemos negar la importancia del contexto histórico de la aparición del movimiento feminista español. Esta visión crea un vínculo directo entre la política y el surgimiento, entre el desarrollo y el declive de los movimientos sociales, esta inspirado en la teoría de la “estructura de las oportunidades políticas”, concebidas y elaboradas por Tarrow y Tilly (2008).

En su más rígida versión, esta teoría reduce la capacidad de acción de los actores y actrices, porque estas personas no actúan salvo cuando la “estructura de oportunidad política” es favorable. Una visión más abierta de esta teoría sugiere una oportunidad ” conviértase en una” oportunidad “sólo cuando se define como tal por un grupo de actores“. De acuerdo con esta segunda perspectiva, el feminismo ya no está visto como un actor pasivo en el proceso transitorio a la democracia. Este último, ya no es una “oportunidad política“, sino que se define dentro del grupo como una “oportunidad“. Sin embargo, un buen conocimiento del movimiento feminista exige profundizar en su dinámica interna.

Cuatro grandes períodos pueden distinguirse en el movimiento feminista español:

a)      1975-1979:. La euforia de 1975 con la ruptura organizacional.

Este período conoce la configuración de las primeras características del movimiento. A nivel organizativo, se observa un sinnúmero de colectivos, organizaciones y los grupos de mujeres y feministas.

Entre estas organizaciones, aparecen tres tendencias capitales: la primera es una corriente radical que considera a las mujeres como clase y cuyo objetivo es de conseguir    apoderarse del poder, la segunda tendencia está representada por un grupo de organizaciones creadas por partidos de izquierda, la tercera tendencia quería ser como una alternativa entre las dos: permite la doble militancia, pero hace hincapié de que es un movimiento feminista de forma independiente.

Al final de este período, los grupos de mujeres de otros partidos políticos – la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y el Movimiento Comunista adquirirán una importancia primordial. A pesar de esta diversidad, se creara la Federación de Organizaciones feministas del Estado español. Será responsable de la unidad. En términos de acción colectiva, asistirán las campañas de promoción y de reivindicación. El tema de la sexualidad tiene un papel clave entre sus objetivos.

Las primeras organizaciones en general se hacen llamar “organizaciones de mujeres“.

Poco a poco la palabra “feminista” prevalecerá y se impondrá sobre la primera nominación, porque consideran que este adjetivo denota una radicalidad mayor.

 Esta tendencia constituirá en 1979 el Partido Feminista de España. Lo integraban notablemente mujeres del partido comunista español, mujeres de  las asociaciones democráticas y las que pertenecían al Partido de Trabajadores de España.

Movilizaciones feministas

La reivindicación de suspensión de algunas leyes como es el caso del adulterio o la promulgación de otras para el divorcio y el aborto.

Fue también durante estos años que las feministas empezarán a manifestarse en el 8 de marzo.  Organizarán un importante número de jornadas y encuentros feministas. En 1976, las feministas catalanes celebraron sus primeros eventos, en 1977, fue el turno de las feministas vascas y valencianas. Como sostiene Agustín Puerta (2003: 55), es “un movimiento que se establecerá desde el principio como una realidad plurinacional”. Este período termina con las Jornadas feministas de Granada, donde más de 3000 mujeres feministas de toda España se reunirán. El objetivo era revitalizar el movimiento ya sin aliento por el esfuerzo que toda reivindicación por el cambio legislativo conlleva. Sin embargo, estas jornadas terminan sin un manifiesto final. La razón era la división entre las activistas militantes y las que pertenecían a las organizaciones feministas. En estas jornadas también se habia constatado el surgimiento de una nueva tendencia: las feministas independientes cercanas al feminismo de diferencia sexual.

 La conclusión fue la ruptura organizacional del movimiento, la Federación de las organizaciones feministas del estado español no reunirá más tendencias opuestas.

b)     1980-1988: la declinación y la descomposición organizativa de la unidad en la acción.

La segunda etapa comienza y termina con una ruptura, estos dos fechas se enmarcaron con celebración de las jornadas feministas: primero, las jornadas de las feministas de Granada. La paradoja es que, a pesar de la ruptura organizacional, las feministas continuaron luchando colectivamente por reformas legislativas y el cambio social. Esta unidad, que se podría llamar “la unidad en acción” se ve confirmada por las feministas de otras.

Las conquistas más significativas sólo se llevarán a cabo durante los años 80. Antes de esta década, sólo el adulterio será cancelado mientras que la prohibición de la venta y la publicidad de los anticonceptivos serán suspendidas.

Aunque la diferencia entre la doble militancia y las activistas que abogan por sólo una organización feminista parece muy clara, no denigrar a la heterogeneidad de cada grupo Entre las activistas, hay mujeres que participaron activamente en una organización que pertenecen directamente de un partido político y  otras que militaron en un grupo de feministas autónomo. Esta unidad de acción ayuda a estimular los poderes públicos y ejercer presión sobre ellos para que los cambios legislativos se convirtieran en una realidad.

Volviendo a nuestro tema, la adopción de una ley sobre el divorcio en 1981la creación del Instituto de la Mujer en 1983 y en 1985la despenalización del aborto bajo ciertas condiciones (Asociación “Mujeres en la Transición Democrática “1999; Casado 2005). El movimiento feminista jugara un papel clave en estas reformas a través de protestas y acciones públicas, y presentación de propuestas de leyes. La vitalidad del movimiento se refleja en el número de días y reuniones organizados. Aunque la mayoría de estos eventos se reúnan  bajo una sola tendencia y única en 1985, las jornadas Feministas que tuvo lugar en Barcelona.Un hecho  notable en este período fue que Celia Valiente, y otros llamado: “institucionalización del feminismo español” (Valiente 1996 y 2001).

 La victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1982 por mayoría absoluta se acelerará este proceso. Mecanismos son diferentes: la creación del Instituto de Las mujeres serán cruciales y los institutos de las mujeres o de los departamentos de la mujer en cada rango, sino también la formación de organizaciones de mujeres cerca del PSOE que tienen más recursos que las organizaciones feministas para hacer que sus voces sean escuchadas, y el fomento del Instituto de la Mujer para el establecimiento de asociaciones de mujeres de todas las clases que debiliten la capacidad del movimiento de protesta (Yeves 2005).

Este período también termina con un chasquido. En 1988, la Federación de Organizaciones feministas del Estado español se reunirá con las feministas sobre la cuestión de la violencia contra las mujeres. Los temas son de gran importancia como: la violencia contra las mujeres, asalto sexual, la violación, la pornografía, la prostitución, etc. La posición adoptada por los grupos feministas será más compleja de lo que era tomada en evento de Granada. Aunque la división entre independientes de las activistas feministas, sigue jugando un doble papel, en esta ruptura.

En realidad, la despenalización del aborto se llevará a cabo en 1983, pero la ley no entra en vigor hasta 1985, debido a la utilización de la Corte Constitucional.

Alianza Popular (la derecha española que ahora se llama “Partido Popular”). Esta ley no llena las expectativas de las feministas y su aplicación – fuera del servicio de la salud pública (donde todo el personal de salud tiene el derecho a negarse a participar en abortos en la promoción de los principios morales) – a decepcionar.

Tres condiciones permiten la realización del aborto: el embarazo en consonancia con violación (si se informó a la policía), el riesgo para la salud de la madre o del feto, y de índole social y psicológica para la madre. La mayoría (alrededor del 96%) de los abortos se justificaron por esas razones. Reclamo como un acto de un aborto fue realizado durante estos días. Esta acción tendrá un impacto significativo en la prensa.

Independiente del feminismo actual se sostiene en los años 80 y a través de reuniones anuales. Alrededor de 1985, esta tendencia va a perder su fuerza, pero sus fundamentos no se enfrentaron a dos tendencias opuestas, sino que adoptará un aspecto multifacético. Esta década se define de la siguiente manera: “El movimiento feminista fue principalmente un movimiento que tenía ideales y objetivos amplios, bases militantes y bits extendido de organización” (Alberdi 1996: 89).

c)      1989-2000: años de movilización:

Esta fase comienza a principios de los años 90. Marcada por la caída del Muro de Berlín y los debates en torno del fin de las ideologías, estos años se caracterizaron por una pérdida significativa de la movilización social. Barbara Epstein argumenta que, durante estos años, hay una “pérdida de confianza en la posibilidad de una acción colectiva puede ser transformado en el cambio social.” El feminismo no está fuera de este contexto, España en esta década ha sido testigo de un descenso en participación.

Dos elementos caracterizaron los años 90: por un lado, la institucionalización del feminismo que se consolidó, a pesar de la victoria del Partido Popular, esta institucionalización está confirmado por la aparición de organizaciones – más o menos públicas – cuya función es la intervención social para la igualdad de género; y por otro lado, la consolidación del feminismo académico que surgió durante los años 80 y los 90. (Ballarín, Domingo Gallego, Méndez Martínez Benlloch 1995; Casado 2005).

Estos nuevos actores que contribuyeron a la atomización y la fragmentación del movimiento, se ilustra con la desaparición de las organizaciones y redes feministas, y el surgimiento de otras organizaciones y grupos feministas y mujeres que se especializaron en enfocar temas específicos como  (la violencia, la prostitución, el trabajo, la salud, las nuevas tecnologías etc.), trabajar a nivel local, la aparición de algunas feministas jóvenes en pequeños grupos que no adoptaron una forma de asociación legal, junto a las otras movilizaciones sociales (ocupantes ilegales o el movimiento de justicia global). Estas mujeres sintieron la necesidad de inventar nuevos modelos de acción, las instituciones externas y cuestiones de política de género (Trujillo 2006).

De esta manera, si habló de los años 90 como la década opaco, debido a que el movimiento confirmó la pérdida de la unidad, tanto organizativa como en términos de acción.

Después de cuatro legislaturas del gobierno socialista en 1996, el Partido Popular gana las elecciones generales.

d)     2000-2008: hacia nuevas configuraciones de las feministas:

Este período tiene limitaciones menos claras. En 2000, las feministas celebraron jornadas en Córdoba con una fuerte participación -especialmente las mujeres jóvenes-, pero durante este congreso no se logró un cambio sustantivo como en otras fases.

Algunos eventos marcaron la línea divisoria entre las dos fases: el surgimiento de la movilización contra la globalización y la celebración en 2000 de la Marcha Mundial de las mujeres contribuyeron a revitalizar de nuevo el movimiento.

Esta fase se caracterizó también por varias paradojas: la constante falta de coordinación como la aparición de algún tipo de entendimiento parcial y local en torno a asuntos específicos (la Marcha Mundial de las Mujeres) o temas como la cuestión de la atención tampoco mejoró nivel de movilización, a pesar de la continua aparición de grupos de feministas jóvenes.

Otra característica de este período es la cuestión de la institucionalización del feminismo. La victoria del PSOE en 2004 marcó un punto de inflexión para el feminismo. La cuestión de la igualdad de género es un pilar central de la legislatura, con la promulgación de leyes específicas como la ley contra la violencia contra las mujeres, la ley sobre la igualdad de oportunidades, los cambios en la ley de divorcio o la ley de la longitud.

Este proceso de institucionalización del feminismo, que comenzó durante los 80, vio su culminación y profundización desde el 2004, contribuyendo a algunas organizaciones, junto al PSOE, que una adecuada representación del movimiento feminista, contribuyeron de esta forma a la fragmentación y segmentación.

Para terminar, la movilización es la única manera de lograr todas las expectativas y la lucha debe continuar. Es necesario centrarse en cambiar los comportamientos y las actitudes. El problema de la educación es un asunto que es la piedra angular de la promoción, de su mejora y tiene un impacto decisivo en la evolución de actitudes (tanto hombres como mujeres). Promover una cultura de la igualdad es la gran batalla que falta, y ciertamente el más difícil. Quienes se oponen a la igualdad en el mundo tienen que estar convencidos de que las mujeres son los agentes de cambio y sin mejorar sus condiciones, no habrá derechos humanos disponibles.

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