Lo que ellas callan

A través de los tupper sex las colombianas han encontrado un espacio divertido para explorar la sexualidad femenina y decirle adiós a la soltería.

Ilustración Heydi Amaya

Ilustración: Heydi Amaya

Por Brenda Cohen, Bogotá 16.02.2014/El Espectador.com. No era la despedida de soltera que imaginaba. Estaba acostumbrada al cliché de los estriptis, a recorrer bares y discotecas tomando hasta emborrachar a la novia, a las noches de chicas con juegos para descubrir si el futuro esposo era su media naranja, pero hasta ese sábado jamás había visto a la mujer del maletín.

Timbró a las diez de la noche. Llegó acompañada de su prima. Era barranquillera, joven y bastante experimentada. Le dicen Greta y cobra un poco más de $300 mil por sesión. De su maleta roja de rueditas comenzó sacando los típicos juguetes sexuales, los consoladores. A pesar de lo aburrido que resultan, comparados con las balas o anillos vibradores, los geles que estrechan el conducto vaginal o las gotas desinhibidoras, siguen siendo los clásicos de los sex shops y al parecer no pasarán de moda.

“Este es el tamaño promedio”, dijo mientras rotaba entre las asistentes un pene de plástico de unos siete centímetros de largo. La mayoría asintieron complacidas pero una de las primas de la novia preguntó algo incrédula si realmente eso era lo normal. “Al parecer me han tocado sólo diminutos”, exclamó en medio de una risa nerviosa.

El hielo comenzaba a romperse y el tupper sex —como le llaman a estos encuentros que desde 2001 aparecieron con fuerza en Europa y Estados Unidos para vender de una forma diferente productos de aseo y belleza, y recientemente se han convertido en el plan de moda entre las colombianas para las despedidas de soltera— a tomar forma y volverse un plan divertido e interesante.

Son dos horas de preguntas, lecciones, confesiones y risas. A medida que Greta presenta lo último en juguetes sexuales y aquellos que nunca deberían comprarse porque no hacen lo que prometen, la novia y sus amigas se despojaron de su timidez y compartieron sus frustraciones y triunfos en la cama. Como la mayoría eran casadas la sesión fue todavía más entretenida.

Lo primero que descubrí es que no es fácil saber con certeza si se es más clitoriana o los orgasmos son gracias a la estimulación del famoso punto G. Según Greta, las mujeres que prefieren hacerse encima del hombre para llegar en esta posición es porque tienen orgasmos con el punto G. Hay vibradores de cristal que vienen con una especie de cachos justamente para estimular esta zona que para mí sorpresa sigue siendo poco explorada.

En cambio la prevención con respecto al sexo anal se mantiene. Greta confesó que lo hizo una vez y que gracias a los whiskys que se tomó y a que estaba en un jacuzzi no fue una mala experiencia, sin embargo, y sin ahondar en explicaciones, aseguró que no lo volvería a repetir. Para quienes quieran intentarlo, además de los lubricantes mostró las bolsas anales y explicó su uso con lujo de detalles. También advirtió que una vez se acceda no es justo arrepentirse porque lo peor que le puede pasar a un hombre es que lo dejen iniciado y que es normal que el pene salga algo sucio.

Dicen que el deseo sexual disminuye a medida que aumentan los años de matrimonio, pero en el caso de las esposas que estaban esa noche, éste se ha mantenido intacto. De hecho, sus maridos lo quieren hacer a un ritmo que para muchas se vuelve inmanejable pero por complacerlos acceden así tengan que fingir.

“Los hombres son tan básicos, decían, que no se dan cuenta que cada vez que lo hacemos no tenemos un orgasmo como ellos, la podemos pasar rico sin llegar, aunque cuando estamos cansadas y se demoran más de la cuenta o cambian de posición repentinamente terminamos por recurrir a un gemido que no sólo los haga venirse sino alimente su ego”. Todas confesaron haber recurrido a esta táctica.

Al final Greta se detuvo en los disfraces, la ropa interior comestible, las cartas con las posiciones del kamasutra, los dados, los aceites calientes y potenciadores. Cuenta que son muchos los hombres que sienten curiosidad por probar cómo se siente hacerlo después de tomar viagra y que una vez un amigo se excedió y terminó con una erección que le duró dos días. Algunos juguetes son tan divertidos que no faltaron las ofertas para comprarlos, pero Greta no vende. Por lo menos todavía. Su tupper sex lo que busca es propiciar un encuentro en el que las mujeres aprendan no sólo a complacer sino a complacerse.

Anuncios

  1. Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: