Mujeres, el mercado del futuro para los bancos

Según el BID, entidades financieras tradicionales desperdician el potencial de las latinoamericanas.

Carlos Arturo García M, El Tiempo,  junio 2014. El futuro de la economía tiene aroma de mujer. Ellas no solo deciden el 64 por ciento de las compras de los hogares, sino que sus ingresos aumentan más que los de los hombres y su participación en el mercado laboral es creciente.

Expertos como Gema Sacristán, jefa de Mercados Financieros del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), despliegan una gran batería de cifras para demostrar que el sector femenino de la población es el mercado del futuro. (Lea también: ‘En Colombia se acepta más el liderazgo femenino’ ).

Este año, por ejemplo, ellas tendrán unos ingresos estimados en 18.000 millones de dólares, casi el doble del producto interno bruto (PIB) de China, y controlarán gastos por cerca de 20.000 millones, rubro que puede llegar a 28.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

Durante la década por venir entrarán a la economía mundial cerca de 1.000 millones de mujeres. Y en América Latina, por primera vez en la historia, más de la mitad de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la fuerza laboral. “Investigaciones de la ONU muestran que ya son más de 100 millones, y ese número seguirá aumentando, como resultado de un proceso imparable”, anota Sacristán.

De hecho, en la región las mujeres ya representan el 41,6 por ciento de la población económicamente activa, de acuerdo con el documento ‘Liberando el potencial de crecimiento de las emprendedoras en Latinoamérica y el Caribe’, del BID y la firma Ernst & Young.

Y el ‘Índice del entorno empresarial para emprendedoras’, elaborado también por el BID y por The Economist Intelligence Unit, estableció que “el incremento de los ingresos de las mujeres de América Latina y el Caribe contribuyó a una reducción del 30 por ciento de la pobreza extrema entre los años 2000 y 2010” en el subcontinente.

A pesar de todo eso, los bancos de la región le prestan poca atención a esta mitad de la población, especialmente cuando se trata de emprendedoras. En opinión del BID, esto está impidiendo que los negocios dirigidos por mujeres salgan de la informalidad o crezcan lo suficiente para dejar de ser microempresas.

Cuando se trata de apoyo a las empresarias, señala el informe citado, solo el 21 por ciento del capital de trabajo y el 22 por ciento de sus inversiones de capital son financiados por los bancos.

Jamaica y Trinidad y Tobago encabezan la clasificación en el acceso de las mujeres a servicios bancarios. La proporción de jamaiquinas con cuentas bancarias para propósitos empresariales es cuatro veces la de cualquier otro de los países que hacen parte del índice del BID.

A la hora de crear negocios, las latinoamericanas prefieren acudir al ahorro propio, a familiares y a amigos antes que al sistema financiero tradicional.

“El círculo cercano de las emprendedoras es su principal fuente de financiamiento, tanto para empezar su empresa como para hacerla crecer. Los bancos y otras fuentes de ‘fondeo’ tradicionales están diseñados para otorgar financiamiento basándose en garantías, en lugar de considerar el potencial de los proyectos”, critica el estudio del BID.

En consecuencia, agrega el organismo multilateral, captar y explotar el potencial de las emprendedoras debe ser una prioridad, tanto del sector público como del privado, debido al impacto que generan en las economías y en sus comunidades.

“Se debe fortalecer el ecosistema emprendedor promoviendo mejores redes de contactos, ampliando el acceso a una mayor variedad de fuentes de financiamiento y favoreciendo políticas del Gobierno que apoyen a las emprendedoras, facilitando la conciliación de su vida profesional y familiar”, concluye el BID.

Tienen mejores hábitos de pago que los hombres

El atractivo de las mujeres para el sistema financiero no se fundamenta solo en sus cifras de crecimiento económico, sino también en su personalidad.

En primer lugar, tienen mejores hábitos de pago que los hombres, por lo que representan un riesgo menor. Además, agrega la experta del BID Gema Sacristán, son compradoras netas, por lo cual es altamente probable que, una vez se hagan clientas de una entidad, comiencen a demandar más productos y servicios.

“Las mujeres cambian menos de banco, son más fieles que los hombres. Si algo les gusta, lo dicen a los cuatro vientos y lo difunden con fuerza, pero cuando algo les disgusta su inconformismo es reproducido cuatro veces más de lo que lo hace su contraparte masculina”, comenta Sacristán.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Economía y Negocios

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