USA: El triunfo de Trump, un golpe contra el establishment

DSC02624.JPGDiva Criado. Redacción La Independent/ actualizado la Otra Opinión. 17.10.2016. Contra todos los pronósticos, el sorpresivo resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en las que resultó ganador Donald Trump, sobre su rival Hillary Clinton, no solo ha conmocionado a medio país, sino a la opinión pública internacional.

La elección de Trump, sacudió inicialmente los mercados financieros, reflejando enorme preocupación e incertidumbre en  la economía y el comercio mundial.  Y no es para menos, los mensajes de Trump en campaña, fueron de una dureza superlativa que mostraba  un panorama desconcertante con un programa de gobierno confuso.

Su campaña, marcada por uno de los duelos más duros en la historia del país, estuvo plagada de  escándalos, descalificaciones,  opiniones machistas y homófobas, acusaciones y constantes amenazas racistas, xenófobas y ultranacionalistas, en  las que, desde el primer momento se basó.

En frente estuvo una Hillary Clinton que con un discurso feminista neoliberal no logró convencer a todas las mujeres que, en algunos casos, la rechazaron más por ser representante de los poderes económicos establecidos, que a Trump por su misoginia. Además, hay quien dice que, a ella la castigan por continuar con un marido que la traicionó.

Con todo, para muchas personas, Clinton representaba una oportunidad para las mujeres de plantar cara un “bocazas” sexista. Y llama la atención la imagen de la familia Clinton, una vez ya conocidos los resultados, que se presentó vestida de negro (luto) y morado (feminismo).

La realidad de lo  que ha sucedido con el triunfo de Trump,  es que  mueve  los cimientos de la política tradicional Americana, apoyada en una  Constitución  incluyente con una sociedad multirracial construida en el Siglo XIX y una inmigración procedente de todo el mundo, incluido él, que  deja una fisura en una sociedad basada en el respeto y la igualdad

Los mensajes de Trump en el plano nacional, de poner límites implacables  a la inmigración (prometió deportar a once millones de inmigrantes sin papeles)  y de no permitir la entrada de musulmanes a Estados Unidos, lo que vulnera el principio de igualdad consagrado en la Constitución Norteamericana, no solo crea miedo,  sino que  puede generar una crisis social, política y económica. El candidato Republicano parece olvidar, que  la diversidad poblacional  en el país, genera empleo, mueve cantidades de dinero y paga impuestos.

De otro lado, la confusa agenda en el plano internacional, con su promesa de acabar con el Estado Islámico, su intención de revisar los tratados de libre comercio firmados por Estados Unidos y reformular  las alianzas internacionales, pone a temblar los acuerdos con Latinoamérica, Europa y algunos países de Asía;   así mismo, el desafío a su vecino México de construir un muro divisorio entre los dos países,  le generaron enemistades,  incluso con su propio Partido

Donald Trump, también hizo clara referencia a la salida de Reino Unido de la Unión Europea, presagió un Brexit multiplicado por cinco en Estados Unidos y lo logró, un golpe dirigido al “establishment” local y mundial. Los estadounidenses querían un cambio, y lo lograron y Trump, quería ser presidente y lo logró. Ninguno representaba mejor que él, un cambio al sistema y un golpe a lo tradicional.

Con toda esa retórica, lo cierto es que Trump ganó,  sin importar sus salidas machistas, su racismo, sus mentiras, su egolatrismo, su falta de experiencia en política, sus salidas de tono y hasta su propia soledad.

Ganó, cuando el mundo esperaba ver por primera vez a una mujer en la presidencia. Ganó con el apoyo de una mayoría inconforme con el sistema económico y social, una mezcla del voto rural y obrero blanco, minoría antiguamente demócrata que compite con otras minorías, como latinos o negros, pero que carece de un estatus social de víctima. Anulando el número de votos de algunas  minorías y del voto latino que seguían  a Hillary Clinton, especialmente en la Florida.

El mensaje de Trump caló en los votantes, el voto de la clase obrera que se  ve amenazada por la globalización, la gran clase media que se siente olvidada, que  ha perdido poder adquisitivo y que es cada vez más pobre; los inconformes con la Gran Recesión Económica;  los perturbados con los cambios demográficos y sociales, que ven en la ética  política y económica  a los mismos de siempre, e increíblemente, gano con el voto de la corriente racista que todavía existe de la segregación y  la esclavitud en el país.

Pero el triunfo de Trump, no solo  ha sido un duro golpe contra el “establishment”, nacional y mundial, indica que la gente votó por el cambio, no importa como sea el candidato, desilusionada con la clase política y con el sistema económico

Su atípica campaña, su egocentrismo, y el showman que lleva dentro,  lo mantuvieron vigente contra todos los pronósticos planteados por los medios que veían a Hillary Clinton como favorita, los grandes perdedores fueron los medios de comunicación, los expertos encuestadores y los dirigentes del partido Demócrata, el desenlace fue tan sorprendente para los analistas,  que la explicación tiene que ir más allá de las carencias contrastadas de Clinton como candidata, tiene que ver con cuestiones políticas, sociológicas y económicas más profundas

Convertido en el 45° Presidente de Estados Unidos, el Republicano Trump, deja una incógnita sobre como gobernará,  sin experiencia política, diplomática o militar, pero el rechazo a las élites presente en las zonas conservadoras republicanas del país, se extendió a los lugares donde los demócratas se sentían seguros en elecciones presidenciales. Con el resultado de Wisconsin, obtuvo 276 votos electorales, mientras que Hillary Clinton obtuvo solo 218. Dos candidatos con dos perfiles, ideologías, partidos y dos visiones distintas sobre lo que son los  Estados Unidos de América. Según los últimos datos ella ha perdido millones de votos desde las últimas elecciones, aunque ahora haya ganado por unos 200.000 votos individuales con 59,943,008 votos – 47.7% frente a los 59,705,047 votos – 47.5% de Trump. Los votos electorales han alcanzado 306 por Trump y 232 para Clinton. Los datos también apuntan a que un 53% de mujeres blancas y un 27% de latinas han votado Trump.

Quedan en el tintero un sin número de preguntas. El mundo está expectante, después de su posesión el 20 de enero la presidencia de Trump constituye todo un enigma.  Cómo va a recomponer el mensaje explosivo enviado durante su campaña al mundo,  a las minorías, a  las mujeres con sus comentarios machistas, las ofensas a los excombatientes, a los inmigrantes sin papeles, todos los que se han visto vilipendiados por él, ahora tendrán que acostumbrarse a verlo como presidente, indudablemente, el triunfo de Trump, es un duro golpe contra lo establecido.

 

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