Decepción

Formulario anticorrupcionDiva Criado. Barcelona, 01.09.2018. Opinión. Vanguardia.com.  Valorando lo ocurrido en las urnas el domingo pasado cuando muchos colombianos teníamos expectativas en la consulta legislativa popular, tan necesaria para el país, los resultados mostraron la indiferencia que profesamos ante la corrupción.

Aunque algunos alardeen de participación significativa y  otros  la definan  como un  simbolismo de  negativa a la corrupción, lo cierto es que la iniciativa popular quedo  frustrada por la abstención

Un alto grado de decepción resulta inevitable, la corrupción aunada a la violencia impide una democracia sólida, imposible verla de otra forma. El resultado francamente pírrico, de más de  36 millones de ciudadanos habilitados para sufragar en Colombia y en el exterior, solo 11,6 millones votaron.

La consulta quedó  a medio camino, perdió por medio millón de votos, le faltó un “centavo pa’ el peso”. Para volverla un mandato de obligatorio cumplimiento era necesario superar el umbral con  12,16 votos

Así pues, conviene analizar con menos histeria el contexto en el que se produce nuestra decepción para que entremos a  valorar en su justa medida los resultados. El país debe ser capaz de apuntar hacia un horizonte normativo que nos permita ser más críticos sin abandonarnos cómodamente en lo ilusorio.

Sin entrar a  calificar a quienes promovían la consulta, ésta en sí misma, era una acción necesaria que servía para medir la percepción de la sociedad sobre los alcances de la corrupción y su impacto en aspectos tan relevantes como el crecimiento económico, la inversión pública y la distribución del ingreso.

Es evidente  que  la sociedad comprende poco las complejidades de la vida pública,  la corrupción navega sobre el inconsciente colectivo y aunque es intolerable, por supuesto, la incapacidad para generar grandes acuerdos está en nuestras torpezas colectivas, y aunque cueste reconocerlo, es un fenómeno con profundas raíces culturales. Sin más, tan culpable es el que peca por la paga,  como el que paga por pecar.

Sin duda los interrogantes del referéndum eran  trascendentales para el futuro del país y una oportunidad única para  poner en cintura a todos los corruptos. La experiencia de la consulta debe servir para hacer un análisis serio, comprometido y real.

 ¡Ya veremos que sale del Pacto Nacional contra la corrupción promovido por el gobierno!

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