Archivos para 23 abril 2019

El Consejo de Seguridad debate sobre violencia sexual en conflictos armados

Nadia Murad, Premio NObel de la Paz 2018

Foto: ONU/Manuel Elías. Nadia Murad, Premio Nobel de la Paz 2018 y Embajadora de Buena Voluntad para la Dignidad de los Sobrevivientes de la Trata de Personas de UNODC.

UNODC. 23.04.2019. La Nobel Nadia Murad pide al Consejo de Seguridad medidas contra la violencia sexual en los conflictos armados. En los últimos diez años ha habido un cambio en la comprensión del crimen de violencia sexual en los conflictos, su impacto en la paz, la respuesta para prevenirlo y acabar con él, y en cómo ayudar a las sobrevivientes, pero se necesita fortalecer la justicia y acabar con la impunidad, ha dicho el Secretario General ante el Consejo de Seguridad.

Este martes se realiza un debate abierto sobre el tema, en el que participaron los ganadores del premio Nobel Nadia Murad y Denis Mukwege, Leer el resto de esta entrada »

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Alan García: Disparo en un cuarto oscuro

GisellaPor Gisella Evangelisti*. La Otra Opinión, Florencia (Italia) 20.04.2019. El 18 de abril del 2019 los periódicos difunden la noticia que Alan García, ex presidente del Perú en dos mandatos, (’85-’90, 2006-2011) se ha suicidado disparándose en la sien. En la red circulan fotos horribles de su cara destrozada. “Ha sido un héroe, que ha preferido la muerte al terminar en un hediondo calabozo”, escriben algunos. “No, más bien ha sido un cobarde”, escriben otros. “Pues no ha querido enfrentar un juicio por corrupción, después de haber huido (una vez literalmente en los techos, otras en exilios dorados en París, Bogotá o Madrid) a todos los intentos de quitarle su controvertido poder”. “Es arrogante, desconfiado, con un ego colosal. Probablemente bipolar, o maníaco depresivo. Con un gran sentido teatral”, lo definieron en WikiLeaks los diplomáticos estadounidenses de la época.

Lo que puedo trasmitir yo desde mi experiencia de cooperante italiana en Perú son recuerdos muy vivos de un periodo dramático para el país, cuando la pobreza alcanzaba más del 40% de la población, cada día llegaban emigrantes andinos a levantar esteras en los cerros arenosos de Lima, y en la sierra los grupos guerrilleros de MRTA y Sendero Luminoso degollaban autoridades corruptas y atacaban torres eléctricas dejando las ciudades a oscuras. En este turbulento contexto, apareció elegido presidente un joven abogado escogido a dedo por Víctor Haya de la Torre, fundador del APRA, (Alianza Popular Revolucionaria Americana), un partido de inspiración antimperialista. Alan García provenía de una familia de comprobada fe política, que había sufrido la cárcel por sus ideas, era culto y carismático.  La gente lloraba de emoción frente a sus “balconazos” donde prometía nuevos tiempos para los pobres. “¡Basta con el chantaje del Fondo Monetario Internacional y las condiciones durísimas que impone, que van a afectar a poblaciones que nunca han disfrutado de servicios decentes!”, gritaba. Como no, ¡verdad! Murmuraba la multitud. Había entonces que pagar solo una mínima parte de la deuda externa y con los recursos ahorrados realizar programas sociales. Había que luchar también contra la guerrilla, pero respetando los derechos humanos de la población campesina, y ganar el narcotráfico. Además, los esforzados trabajadores limeños, que perdían horas en un tráfico caótico basado en vehículos informales, necesitaban un medio de transporte moderno y eficiente: un tren eléctrico que él había encargado a un consorcio italiano. Aplausos. Todo esto sonaba más que bien. Paciencia si uno del programa de trabajos temporales para las mujeres (supuestamente de utilidad social), consistía solo en escribir con piedritas blancas una palabra enorme (ALAN) en unos áridos jardines públicos mientras, inesperadamente, sus niños descuidados resultaban más desnutridos. El presidente Iba también por las comunidades indígenas de la selva distribuyendo a cada un 10.000 inti, que podían gastar a su antojo. Llamaban a estos eventos “Rimanaqui”, “dialogo” en quechua. Las comunidades casi siempre escogían comprar un bote que al poco tiempo se arenaba por falta de gasolina o de repuestos.

El Muchachón, así lo apodaba con cariño la gente por su alta estatura (1,93) parecía incansable en alimentar esperanzas. Pero el encanto duró poco. El FMI declaró el Perú inelegible por nuevos préstamos, si no renunciaba a su política, y Alan García tomó la decisión de nacionalizar los bancos, provocando una ola de protestas hasta en su partido, y una inflación galopante, que llegó a 7500%. Leer el resto de esta entrada »

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